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martes, 19 de agosto de 2014

En un lugar del Quijote



Aunque con cierto retraso en el comentario, no debe olvidarse la participación del grupo Ron Lalá en el Festival de Teatro Clásico de Olite, por segundo año consecutivo, y quizá lo mejor de esta edición. Tras el exitoso “Siglo de oro, siglo de ahora (folía)”, se embarcaron en la temporada pasada en un nuevo proyecto basado en la clásica historia de nuestro hidalgo más famoso, Don Quijote.

No es preciso repetir las aventuras (o desventuras) del torpe Alonso Quijano, pues son conocidas por todos, pero sí que se ha de romper una lanza a favor de Ron Lalá, una compañía que se ha hecho un hueco muy importante en nuestras tablas a base de talento, esfuerzo e inteligencia. Y es que si bien es cierto que el recurso quijotesco está trillado, los Ron Lalá han conseguido que desde el minuto uno interese la conocida y entrañable historia del caballero y su simpático acompañante Sancho Panza.

Se trata de una versión libre del clásico, que tiene vistoso hasta el título, y que gracias a pequeñas pinceladas de humor muy reconocibles que dan un respiro al verso y lo acercan a nuestros días, se consigue un espectáculo prácticamente redondo. Las canciones interpretadas en directo de forma magistral añaden un punto extra a una función a la que sólo podría pedírsele un leve recorte de duración en la escena del pozo.

Otro de los aciertos es la inclusión de la figura de Cervantes, escribiendo la historia conforme se desarrolla la función, aportando así los atractivos dualismos pasado-presente, ficción-realidad.

La cohesión de la compañía es el principal reclamo del espectáculo. Da gusto ver la facilidad con la que desarrollan las escenas y cómo son capaces de ocultar todo el trabajo que seguro hay detrás de cada pasaje. Todos, sin excepción, muestran un nivel similar y un reparto de desempeños muy estudiado y bien escogido para el desarrollo de la obra.

Como apunte extra, es necesario recalcar la maestría al enfrentar los temas musicales. Las armonías que realizan los actores/cantantes, y la gracia con que interpretan los instrumentos, han sido pocas veces tan brillantes en el acompañamiento musical de cualquier obra de teatro.

Los navarros tienen otra ocasión de disfrutar del espectáculo, el próximo sábado 1 de noviembre en el auditorio de Barañain, y no deberían dejarlo pasar.

Valoración: 4,5/5
“En un lugar del Quijote”, versión libre de la novela de Miguel de Cervantes. Reparto: Íñigo Echevarría, Juan Cañas, Miguel Magdalena, Daniel Rovalher, Álvaro Tato. Dirección: Yayo Cáceres. Duración: 100 minutos.
Festival de Teatro Clásico de Olite, 25 de julio de 2014.

miércoles, 14 de agosto de 2013

El coloquio de los perros


Se acusa de “cervanticidio” a la versión libre que la compañía Els Joglars ha hecho de “El coloquio de los perros”, de Cervantes, actualmente en gira, y bajo el aval de la Compañía de Teatro Clásico. Algunos críticos hablan de “chistes malos, personajes zafios y situaciones truculentas en un despliegue de mal gusto (…)”. Y nos preguntamos, ¿no es un clásico algo que debe permanecer vigente? ¿Por qué no ha de poder versionarse y adaptarse de forma que pueda resultar inteligible e identificable en el S.XXI?

Comencemos explicando que “El coloquio de los perros” es un fantástico texto de Cervantes, perteneciente a sus Novelas Ejemplares, como suele saberse. Lo que quizá no se sepa es que, a pesar de considerarse un texto independiente, no puede serlo en última instancia, pues es en una de las novelas anteriores, “El casamiento engañoso”, donde un personaje da a leer esta historia a otro.

Los protagonistas de la versión son dos perros, Cipión y Berganza, dotados con el don del habla solamente por una noche. Encerrados en una perrera, narrarán al guarda de seguridad sus múltiples andanzas, la diversidad de amos que tuvieron a lo largo de los años, y las conclusiones que sacan acerca del mundo y de la existencia humana y canina. Tocan también temas como la diferencia de clases, pues los canes fueron tanto mimados cachorros como olfateadores de droga en aduanas, para más tarde volver a dirigir rebaños, etc.

El principal problema que para ciertos sectores del público puede suponer este montaje (como todos los de Els Joglars) es que la compañía se empeña, y es un ahínco estupendo, en actualizar todas las obras que representa; esto es, acercarlas a nuestros días. Siendo este su tercer Cervantes (tras “El retablo de las maravillas” y “En un lugar de Manhattan”, adaptación del Quijote), algo harán bien cuando los espectadores llenan de vítores y bravos el patio de butacas una vez termina el espectáculo. Sin embargo, aquella porción del público, como decimos, no logra entender que una obra puede evolucionar, versionarse, modificarse libremente sin que por ello pierda significado ni fuerza.

Tampoco merece mucha atención una crítica que literalmente reza “y olvidemos al susodicho Manolo a cargo de Xevi Vilà” o “los acusados han perpetrado con premeditación y alevosía un auténtico teatricidio contra la pieza cervantina, sin más propósito que alimentar su ego y aumentar su pecunio”. No puede desprestigiarse así el trabajo de un actor ni mucho menos de una compañía que lleva en pie más de cincuenta años. Cierto es que la composición del personaje del guarda no es la mejor y que además es el encargado de contemporizar la pieza. También es verdad que la función no será la de mayor calidad de la compañía, pero sin duda proporciona diversión al público y, ojo fieles cervantinos, un nuevo acercamiento a este clásico que, si no fuera por Els Joglars, no habría ocurrido.

En esta su primera obra como director del grupo, tras la marcha de Boadella para encabezar los madrileños Teatros del Canal, Fontserè no sólo se ha encargado de dirigir la pieza y protagonizarla, sino que también es el partícipe de la versión de la misma.

Ramón Fontserè y Pilar Sáenz realizan un trabajo de composición excelente, adaptando su propio cuerpo a la figura de un can, manos como patas, aullidos muy convincentes y posición en general más que correcta, sin que por ello deje de entenderse una sola palabra. Los secundarios no lo tienen más fácil; apenas han de corporeizar más de diez personajes distintos, algunos humanos, otros caninos, todos diferentes y con muy buen hacer. Xavi Vilà, como decíamos, está menos rodado. Su Manolo es quizá el único punto de demasiada actualidad que desentona. Sin embargo, ésa es la intención de Els Joglars, y resulta igual de válida que cualquier otra.

La escenografía, realizada con cuidada economía de medios, presenta seguramente menos decorado que en las primeras representaciones que de esta obra se hicieron siglos atrás. Con un cajón rectangular y medias máscaras (que pueden reflejar a la par dos personajes), además del buen uso de la iluminación, se levanta una función muy entretenida a la que, por poner un “pero”, puede que sobren una escena o dos.

El escenario ha de ser espacio de libertad, de juego y creación, no de ataduras. Habrá distintas visiones; muchas se verán como válidas, y otras como “teatricidio”, pero no olvidemos que quien manda y quien consume es el público, y en este caso, su posición es bien clara.

Valoración: 4/5
“El coloquio de los perros”, de Cervantes. Adaptación de Albert Boadella, Ramón Fontserè y Martina Cabanas. Reparto: Ramón Fontserè, Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Xavi Sais, Xevi Vilà. Dirección: Ramón Fontserè. Duración: 85 minutos.
La Cava, Festival de Teatro Clásico de Olite, 2 de agosto de 2013.